jueves, septiembre 13, 2007

"Realidad" Virtual

En una charla con Connan, un maestro de Wisconsin hablamos de los simuladores de "realidad" virtual se trata de estos equipos computarizados, diseñados para experimentar ilusiones que aparenten ser reales. ¿Cómo lo logran? Lo logran mediante el estímulo directo a los sentidos, utilizando artefactos especiales como visores, cascos, audífonos, guantes, vestidos, etc. que por ejemplo cuanto te pones un "visiocasco" tus ojos ven objetos en tercera dimensión, e incluso los guantes intensifican la sensación de tacto para coincidir con los objetos proyectados, tienen también simuladores que den la sensación de dinamismo y gravedad.


En fin, no soy experta en el tema pero entiendo que se trata de equipos que cuando te los pones tienes acceso a un mundo simulado de tercera dimensión cuyos impulsos son captados por tus sentidos; de hecho es un mundo que te engaña porque una vez inmerso con esas sensaciones olvidas que estás en un simulador y tu nivel de adrenalina, pulso y ritmo cardiaco puede cambiar ante los estímulos computarizados que perciben tus sentidos.


Wow! Si ya el avance en la tecnología pareciera digno de mención, lo que me pareció más relevante de este tema es identificar cómo mis sentidos pueden inventarme el mundo que creo ver. Me asombra corroborar mi gran dependencia de los sentidos para pretender "conocer" mi ubicación temporal, mi entorno. Imagínate, con esos aparatos de hecho estaría "creyendo" hallarme inmersa en un sitio distinto, quiza me veo cayendo de un acantilado y utlizando un paracaídas con el que puedo flotar plácidamente en el cielo mientras continúa mi descenso, y todo esto mientras de hecho yo permanezco sin siquiera haber despegado las plantas de mis pies del simulador virtual. Wow, es impresionante lo que mis sentidos pueden "recrear". Eso me recordó La Matrix, esa escena del desierto y la exposición de Morfeo a Neo acerca de ¿Qué es real?

Esto de los simuladores virtuales hoy contribuye a ilustrarme perfectamente la frase de UCDM que dice que cuando limito mi mente a los sentidos dejo fuera, descarto, a la grandiosidad que me rodea.

"El cuerpo es incapaz de saber nada.
Y mientras limites tu conciencia a
sus insignificantes sentidos
no podrás ver la grandeza que te rodea."
Texto Cap. 18.VIII.2
Un Curso de Milagros

Asimismo me ejemplifica la temporalidad y parcialidad de la percepción, percepción que me trae evidencia de lo que "creo" ser, percepción que cuando no es "correcta" me conduce a sentirme vulnerable, indefensa, con necesidad de paracaídas, de protegerme, de aliviarme; percepción que me distrae con su clasificaciones, con sus definiciones, con sus calificaciones y descalificaciones, con sus juicios, ¡ah, los juicios... ...el problema!

No puedo conocer en base a mi opinión, basada en mis juicios, en mis sentidos... ...¡eso no es conocer, eso es percibir! Qué fortuna que sólo la Verdad es verdad y nada más lo es. La Verdad es eterna, inmutable y todoabarcadora. Mis sentidos no me la dan a conocer, porque los sentidos perciben mas no conocen. Pero con la ayuda del guía interno someto todos mis sentidos a su interpretación y con ello me devuelve una experiencia del mundo que está más allá de este mundo y que es el lugar en donde mi grandiosidad permanece intacta, ese mundo que está en mi mente, morada del Amor, de la luz desde la que irradia bendiciendo todo cuanto percibo.

Wow, es un mundo maravilloso, es un sueño feliz, es una realidad virtual inefable, es una opción. Es una opción lista para que yo opte por ella, lo único que tengo que hacer es no interferir, por ello me hago a un lado, mi simple voluntad de no interferir es suficiente para hacerme a un lado. Escucho, aprendo y hago.

Y aquí me tienes, en esta gran cruzada de "Escuchar, aprender y hacer" celebremos la coincidencia, me encanta coincidir contigo en donde nunca nos hemos separado, el Amor.


Yo también te amo.

lunes, septiembre 10, 2007

No se puede negociar



Es costumbre de mi ego negociar, todo, todo se vuelve negociable ¿y por qué no? Cuando es un simple trueque de ilusiones, unas por otras, las ilusiones incluso me dan la apariencia de haber obtenido un buen "trato", un buen "negocio". Así, se la lleva mi ego en una dinámica de negociación, con mi pareja, con mi familia, con mis colegas laborales, con los demás transeúntes, con todos y por todo. Esa negociación en donde alguna de las partes cede, concede, accede, otorga o incluso parece sacrificar algo a fin de que la otra parte obtenga, detente o incluso parezca que gana algo.


Me encanta, me encanta esto de encuerar a mi ego, que no sabe pa´dónde hacerse cuando reconozco Quién Soy, y al ser la Unicidad, el Todo, no veo fragmentos, no veo partes, y por ende tampoco veo objeto o caso a negociar. No se puede negociar, porque lo que es todoabarcador no carece de nada, y al no estar fragmentado tampoco ve a "otros" con los que pueda negociar.



Me encanta, me encanta esto de encuerar a mi ego, el que "prendió la veladora" en un afán de negociar con Dios, como si Dios estuviera al pendiente de que yo le prenda la velita para entonces atenderme, jajaja, eso sería negociar, eso sería pensar que Dios puede darme fortuna o quitarme el infortunio, por ende eso equivaldría a no saberme responsable de todo cuanto percibo, siento y experimento. Eso equivaldría a un ataque de amnesia completito, en el que olvidándome Quién Soy, coqueteo con la demente idea de pensar que puedo ser "la víctima" y que con la velita o el rito puedo negociar una situación distinta.


Mi ego me trae tantas negociaciones como situaciones se me presentan, pero insisto, eso sería trocar ilusiones por ilusiones, la ilusión de carestía por la de compensación, la ilusión de agravio por la ilusión de "justicia", ilusiones por ilusiones, me cansa. Me rindo y de nuevo en esa rendición permito que la voz de mi Ser Interior, esa Santa Voz me recuerde que mi felicidad está dentro de mi y que eso no se puede negociar.


¡Qué felicidad!
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lunes, septiembre 03, 2007

Nada que temer


No hay tiempo,
lugar ni estado
del que Dios esté ausente.
No hay nada que temer.

Texto Cap. 29.I.1
Un Curso de Milagros




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sábado, septiembre 01, 2007

Cuando parece que estoy en medio de un lío

Cuando parece que estoy en medio de un lío, en medio de un problema, de una situación donde no tengo paz, felicidad, amor y me invade una sensación de pérdida,angustia, irritación, molestia o de desesperanza, justo ahí:

¡Renuncio! Depongo mis armas, ceso mis esfuerzos -que sobra decir han sido minúsculos por haber puesto mi pequeñez en tareas que sólo la fuerza del Cristo en mí podría haber realizado-.

En esa abdicación a gobernar el atemorizante mundo que me he fabricado, justo en ese instante de abandono, de rendición, ahí mismo es cuando me llega la amorosa voz de Jesús y me dice:
"Hermano mío, elige de nuevo."

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