
Padre mío,
permanece en mi mente
desde el momento
en que me despierte
y derrama Tu luz
sobre mí todo el día.
Que cada minuto sea una oportunidad más de estar contigo. Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando te llamo. Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Tí y de Tu Amor. Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de tu cuidado y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.
Lección 232
Un Curso de Milagros
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
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1 comentario:
ANONIMO:
HOY VUESTRAS PALABRAS HAN HECHO MILAGROS....
MI COMPROMISO ES INTENTAR TRANSMITIRLO A MI ALREDEDOR...
GRACIAS. GRACIAS.
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