Cada vez que estoy ante algo emocionante, de inmediato siento unas ganas incontenibles de poner manos a la obra, es como el llamado del director para filmar una nueva escena que indica "luces, cámara, ¿acción!"
Y así estoy ahorita, lo fabuloso es que este hacer es de "no-hacer", lo único que se requiere de mí es no interferir y dejar todo el "hacer" o mejor dicho todo el des-hacer al Espíritu Santo. Y llega a mí como un borbotón refrescante, cristalino y purificador.
Purificador...
Me recuerda el principio 7 de los milagros que establece que: "todo mundo tiene derecho a los milagros pero antes es necesario una purificación."
Caray, yo pensé que ya estaba todo listo... entonces averiguo más al respecto y hallo en el Texto Cap. 18.IV.5.7. que dice:
"La purificación es algo que es únicamente propio de Dios, y, por ende, es para ti. En vez de tratar de prepararte para Él, trata de pensar de esta manera:
Yo que soy anfitrión de Dios, soy digno de Él.
Aquel que estableció Su morada en mí
la creó como Él quiso que fuese.
No es necesario que yo la prepare para Él,
sino tan sólo que no interfiera en Su plan
para reinstaurar en mí la conciencia de que estoy listo,
estado éste que es eterno.
No tengo que añadir nada a Su plan.
Mas para aceptarlo, te
ngo que estar dispuesto a no sustituirlo por el mío."
Lista estoy para poner manos a la obra y la mejor manera de hacerlo es dejar que el Espíritu Santo tome cartas en el asunto, y ¡voilá! ¡concedido! Wow, es renovador, restaurador, confortante, sereno, alegre, vigoroso, unificador. Reitero el Espíritu Santo llega a mí como un borbotón refrescante, cristalino y purificador.
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"He aquí la nueva percepción donde todo es luminoso y brilla con inocencia, donde todo ha sido purificado en las aguas del perdón."
Texto Cap.18.IX.9.4.
Un Curso de Milagros
A Course In Miracles
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