viernes, junio 29, 2007

Soy mensajero de amor

Soy mensajero de amor y este es el mensaje,

entra al link y disfrútalo

si tarda, espera, merece la pena


El pecado y satanás

Te cuento una historia, estaba el Todo, unido en el Amor, ese Todo creó a Su Hijo, que era Uno con el Padre, el Padre y el Hijo eran Uno, en el Reino de Dios, en comunión perfecta, compartiendo la Vida Eterna.

El hijo dormido tiene un sueño -qué más bien parece pesadilla- en ese sueño ya no había eternidad, estaba separado de su Padre. Se había separado de su Padre, había pecado. Y el producto del pecado es la muerte, por supuesto que lo es, si yo me separara de la vida eterna intrínsecamente daría pie a la mortandad, a la finitud, a fenecer.

En el sueño, este pecado original lo hizo caer en un mundo que no era su Reino. El mundo era principado del ego, de satanás, de aquél cuya misión es evitar que el Hijo de Dios sepa quién es, porque en el momento en que lo reconozca dejará de tener miedo, en el momento en que el Hijo de Dios abra sus ojos podrá ver que todo ha sido un sueño y que el ha permanecido eternamente a salvo en el Amor.

Pero cómo puede este personaje atacar al Hijo de Dios, no lo ataca, lo "tienta". ¿Qué es la tentación? La tentación es la posibilidad de dar entrada, pie o cabida al "pecado". Entonces la tentación es aquello que podría mover al Hijo de Dios a olvidarse quién es, porque con ese olvido todas las imágenes del sueño serían atemorizantes, terroríficas, devastadoras. Imágenes de guerra, de escasez, de pérdida, de lucha, de finitud.

Esa tentación para que el Hijo de Dios se conciba ilusoriamente separado, "en pecado". Esa tentación tiene lugar en el desierto de mi mente, en ese desierto en donde llega mi ego a preguntarme tres veces, lo que me pregunta no es lo relevante, lo trascendente es el planteamiento con el que abre su interrogatorio "Si tu eres el Hijo de Dios, tal y tal" "Si tu eres el Hijo de Dios bla bla" "Si tu eres", la tentación que fomenta la duda en la verdadera identidad, a fin de lograr su objetivo y evitar que el Hijo de Dios despierte y ponga fin a la ilusoria separación.

Esa es la historia.

Me preguntaron el otro día en el Centro de Milagros

-¿qué es el ego?

y respondí algo así como

-imagínate, en la Biblia al ego se le denomina "Satanás" ya con eso te darás una idea de cuán tu amigo puede ser. Lo amoroso de UCDM es que me situa nuevamente en el asiento del conductor, me da las riendas, me hace asumirme responsable cuando identifico esa llamada que me dice "hey, no es Satanás algo afuera de ti, eh, sino que es tu mente, con tu ego eres tu quien decide separarse, quien elige el pecado y el fruto del pecado es muerte".

Entonces el pecado es no saberte unido a Todo, unido a Dios, y al no saberlo, al olvidarlo estás concibiéndote separado y en la separación no hay vida eterna. Satanás y el ego tienen una misión, que tu persistas en el pecado, en el error de creerte separado, para que ellos sigan con su principado en el mundo.

Tu decides, elije de nuevo y sólo hay dos opciones para elegir Uno La Verdad, dos las ilusiones. ¡Escoge La Verdad! ¡La Verdad nos hará libres!


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miércoles, junio 27, 2007

Para reconocer a mi hermano

"La manera de reconocer a tu hermano es
reconociendo al Espíritu Santo en él."

Texto Cap. 5.III.1
Un Curso de Milagros

Releo esta oración y me quedan claras tantas cosas,
para reconocer a mi hermano
preciso reconocer al Espíritu Santo en él.

¿Alguna vez con tus sentidos has reconocido al Espíritu?
Difícilmente, porque el espíritu no es del ámbito material o físico sino precisamente del ámbito espiritual o metafísico (más allá del físico).

Tu ya sabes que eso quiere decir entonces que: no hay razón para reconocer al espíritu conforme a las formas, conforme al color de piel, al color de ojos, a la envoltura brillante o degradada, puesto que el espíritu no está en la forma.

Y si no está en la forma, entonces no está en el mundo de la percepción, y por ende tampoco en el de la acción. Sígueme en esta madeja porque si no está en la percepción eso significa que el espíritu no vive en las "buenas" acciones, como tampoco en las "malas", no son su cancha, su ámbito, su tema. Por eso el Espíritu de Dios es constante, amoroso, misericordioso. Nada puede afectar al Espíritu de Dios. Nada Real puede ser amenazado. Cómo se iba a "entristecer con las guerras" si ni siquiera las ve, no son su terreno.

Caray, ya me metí en otro tema " de quién son las guerras" tendré que escribir sobre ello más adelante pero en resumidas cuentas, las guerras surgidas del odio y del principio de escasez que operan en el plano físico, material y perecedero, ¿cómo podrían vincularse con un Dios amoroso, completo, total al que no le falta nada, que es eterno, inmutable y que está más allá del plano físico?

Regreso a nuestro tema el del plano espiritual:


"La manera de reconocer a tu hermano es
reconociendo al Espíritu Santo en él."

Texto Cap. 5.III.1
Un Curso de Milagros

Este reconocimiento no lo pueden hacer mis sentidos porque el Espíritu no es algo que se vea, se palpe, se escuche, se huela o se paladee, por ende mi cuerpo no puede contribuir a que yo realice ese reconocimiento. Si no lo puedo hacer con mi cuerpo y mis sentidos, ¿cómo puedo reconocer al Espíritu Santo en mi hermano? La respuesta es: con ayuda, para eso tenemos al ayudador, al confortador, al consolador, al que puede comunicarse de espíritu a espíritu y por ende los reconoce inmediatamente.

Es el Espíritu Santo que vive en mí el que reconoce el Espíritu Santo en mi hermano y se sabe uno sólo con Dios. Brinca de alegría y se emociona, como cuando cuentan que las panzas embarazadas de Isabel y María se encontrarón y los bebés Juan y Jesús de sus respectivos vientres se reconocieron.

El Espíritu Santo que vive en mí reconoce el Espíritu Santo en el otro, me recuerda que somos un solo espíritu, proveniente del Padre, entonces somos de la misma naturaleza, somos hermanos.

En este reconocimiento soy libre,

gracias al Espíritu Santo me libero al reconocer quién soy,

Jesús dijo, "si conocen al Padre me conocen a mí".
¡¡¡¡Claro!!!!

Si tu le dices papá a tu papá,
y el de junto también lo hace...
¡bingo! ...¡es tu hermano!

Y esta Filiación o suma de las partes del Todo
posee las mismas características que el Origen,

que el Padre. ¡wow! entonces hay mucho que celebrar, comparte mi oración:

Espíritu Santo
ocupa mi mente y
reconócete en mi hermano

para recordarnos mutuamente
el camino de regreso.


Espíritu Santo
gracias por este regalo tuyo
.






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lunes, junio 25, 2007

La llave de la felicidad

Hace unos días traduje un correo de una persona que lleva más de veinte años presa de enojo, resentimiento, rencor, agravio, sufrimiento, dolor, pesar, amargura, intranquilidad, ira, tristeza.

Mientras transcribía ese correo me percaté de las cadenas y rejas que el ego impone encerrándo en un "mi mismo" que el ego ha fabricado: un "mi mismo" víctima, oprimido, esclavo del tiempo pasado. Cambiar el panorama que esta persona vive hoy día, luego de venir acarreando eso, sólo puede ser producto de un milagro.

Ese milagro es el perdón, es la llave a la liberación para ya no sentir nunca más ese coraje, amargura y resentimiento,
el perdón es la llave de la felicidad.

Seguía con la traducción y me preguntaba cómo sería posible enseñar el perdón a alguien que no conoce los planteamientos de Un Curso de Milagros y para quien el perdón con los ojos del mundo sólo parece ser un acto generoso, una dádiva hacia los agresores pero que no cambia en nada la sensación de víctima y abuso.

Una vez que completé la traducción del correo se lo devolví a Monty, un maestro de Dios que sólo habla y lee en Inglés, a fin de que él le diera respuesta a este correo que originalmente había llegado al buzón de Monty pero que como estaba en Español me pidió que lo tradujera.

La respuesta que dió este maestro de Dios fue maravillosa y de efectos inmediatos, tanto que aquí la comparto:

"Tu estás tratando de solucionar este problema desde ti misma con el condicionamiento, entrenamiento y creencias de tu mente humana y estás tratando de arreglarlo como tu crees que humanamente sería resuelto usando tu resentida y juiciosa mente humana. Trabajando el problema desde este punto de vista y con este marco de referencia, tu solamente estás yendo en círculos porque el problema no puede REALMENTE solucionarse al nivel del problema.

Intenta ponerte por encima de esta batalla que está ocurriendo en tu propia mente y trata de dejarla irse, de soltarla, relájate, quédate muy callada y en paz y ve a tu interior y literalmente renuncia -o sea, desapégate de todos esos agravios pasados que mantienes contra otros y también desapégate de lo que tu crees que debe ser el resultado y sinceramente pide ayuda al Espíritu Santo, reconociendo que desde el ser humano tu no puedes hacer nada y admite que de todos modos tu no sabes realmente qué es lo mejor para todos los concernientes -Recordando con Cristo lo que El dijo -
"Yo desde mi propio ser no puedo hacer nada".

Con esta admisión te llegará una nueva actitud y forma de ver la situación y de mantenerte confiado en Dios y en el Espíritu Santo en lugar de confiar en tus limitados métodos e intentos humanos, tu empezarás a ver como vienen los cambios -pero no te estreses si ellos no son lo que tu piensas que ellos deberían ser. Y si tu humanamente eres incapaz de ver a cada persona sin odio, juicio, crítica y condenación, entonces pídele al Espíritu Santo que El los vea con amor por ti. Hay una ley espiritual que funciona cuando tu cambias tu mente
el mundo que ves empezará a cambiar dado que tu eres ahora quien lo mantiene literalmente encadenado con tu mente y tus creencias y certezas erróneas.

Estate segura que nuestras oraciones están contigo."




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Recuerda esto: