lunes, febrero 06, 2006

No es cuestión de palabras

Algunas personas les resulta arrogante atribuirse Santidad
y se frenan ante decretos que llevan las palabras "Mi Santidad" .
Yo el Hijo Impecable y amado de mi Padre.
Tu Santidad, tu el Santo y Perfecto Hijo de Dios.

No es cuestión de palabras,
sino de que no te sientas culpable,
puedes ponerle las pabras que quieras.

I. Principios de los Milagros. 4




4. Todos los milagros significan vida, y Dios es el Dador de la vida. Su Voz te guiará muy concretamente. Se te dirá todo lo que necesites saber.





Texto Cap.1.I.4
Un Curso de Milagros


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Breve listado I. Principios de los Milagros

sábado, febrero 04, 2006

Oración por la Paz


Señor Dios de mi ser,
Dame la fortaleza y la claridad mental,
para extender mi amor incondicional
y enseñar a tener paz a todos mis hermanos.

Porque sé que si así hago,
Mi mundo será como el tuyo,
Un mundo de paz, amor, armonía y felicidad.

Que así sea Padre.

viernes, febrero 03, 2006

Reflexiones...

Estuve leyendo El Caballero de la Armadura Oxidada y el capítulo "IV. El Castillo de la Verdad" me produjo estas reflexiones que aquí comparto.

- Todo el mundo entiende las cruzadas - dijo el rey
- pero muy pocos comprenden la Verdad.

Si, efectivamente todos alguna vez emprendemos la búsqueda pero lo cabrón , lo de pocos es la "encuentreda", mi ser, mi verdad, la Verdad.

Es justamente en cuando estoy sola y en silencio donde permito escuchar la voz de mi interior, ni siquiera estando acompañada, porque como el rey explica al caballero:

- Permanecer en silencio es algo más que no hablar - dijo el rey - Descubrí que, cuando estaba con alguien, mostraba sólo mi mejor imagen. No dejaba caer mis barreras, de manera que ni yo ni la otra persona podíamos ver lo que yo intentaba esconder.

En este silencio, conmigo misma, sin rumiar pasados o futuros, sólo estando en el silencio, puedo recibir las respuestas de esta voz interior que no hace preguntas, sólo da amorosas respuestas. De esta voz interior que sintoniza y transmite las 24 horas del día, pero que en mi trajín diario no me permito escuchar, pero ahí está, transmitiendo sus mensajes a mi favor, para mi bien. Y cuando me resuelvo a escucharla y me quedo sola en silencio, el tiempo es imperceptible, el aquí y ahora se me extiende, tanto, que no presto atención a los minutos que transcurren. Este instante en silencio, que está en el aquí y en el ahora, me hace renacer, me recuerda quien soy, me renueva.

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