Amé la lección 97 que me tocó hoy, pasando 5 minutos de cada hora con el Espíritu Santo, repitiendo las palabras de práctica de la sesión, me dejó curada, me dejó en paz.
a salvo, sano y pleno.
Amé la lección 97 que me tocó hoy, pasando 5 minutos de cada hora con el Espíritu Santo, repitiendo las palabras de práctica de la sesión, me dejó curada, me dejó en paz.
Con el repaso que está en la lección 54 recordé cómo saber qué estoy pensando, basta simplemente con identificar lo que veo en el mundo que veo. Si veo un mundo de separación, ansiedad y miedo, queda claro que no estoy teniendo pensamientos reales. Los pensamientos reales me recuerdan quién soy, un solo ser unido a mi creador, unicidad total, sin separación. Puro Amor, Paz y Felicidad.
Por qué es tan importante saber qué estoy pensando. Es relevante porque justamente son mis pensamientos los que moldean el mundo que veo. No tengo pensamientos neutros. Tengo pensamientos incorrectos o correctos. Falsos o verdaderos.
Si no me gusta lo que veo, es mi mente el lugar para corregir la proyección exterior de una condición interior. Que mi mente esté en paz y todos mis pensamientos se aquieten. Que mi mente solo tenga los pensamientos que pienso con Dios.
Hoy 17 de febrero ando en la lección 48 "No hay nada que temer" y lo fuerte de esta idea es que trasciende a ser meramente una idea, es más que eso, de hecho ¡es un hecho!
Dejo de hacer las cosas con mis pequeñas fuerzas, porque eso es justo lo que genera el miedo, en lugar de ello, descanso en la fortaleza de Dios a sabiendas que "No hay nada que temer".
Es un hecho.
¡Celebremos!
==================
Uff qué fuerte enunciado, tan real que no da espacio para que mi pequeño yo quiera jugar a hacerse la víctima. Todo cuando mis ojos perciben lo he fabricado. Si no me gusta lo que veo es momento de hacerme responsable, es la única forma de deshacer.
Me quedo con este oportuno recordatorio.
================